Las luciérnagas de la Azotea de Haedo

Obra de teatro

2004

Las luciérnagas de la Azotea de Haedo

Reseña publicada originalmente en el diario La Nación, escrita por Pablo Sirvén:

"Las luciérnagas de la azotea de Haedo". Unipersonal en un acto. Autores: Diego Fischer y Silvia Pisani. Protagonista: Elena Zuasti. Voz en off: Delfy Galbiati. Sonido e iluminación: Equipo´s. Edición musical: Sebastián Araujo. Funciones: miércoles a domingos, a las 20.30, hasta fin de mes. La Azotea de Haedo, avenida Artigas, camino a San Carlos, Punta del Este. 


Nuestra opinión: muy bueno

PUNTA DEL ESTE.- Verdaderamente encantador, por lo evocativo, es el espectáculo que se presenta en La Azotea de Haedo, una hermosa quinta ubicada en las afueras de Punta del Este. Con gracia y vivacidad, Elena Zuasti, gran actriz de la Comedia Nacional del Uruguay, como única protagonista, encarna a María, la cocinera de quien fue dueño de esa casa hasta su muerte, en 1970, el legendario dirigente blanco Eduardo Víctor Haedo, diputado y senador durante más de tres décadas, ministro de Instrucción Pública y presidente de la Nación ("he sido en la vida todo, menos cardenal", decía con razón). Una personalidad avasallante y simpatiquísima que imprimió su sello tan particular -"con sencillez republicana", su slogan predilecto- en la política uruguaya.

Allí donde había un gran arenal, a cuya vera pasaba el tren, en los años 40, Haedo, luego de ganar la lotería, levantó una casa a la que con el tiempo agregó mejoras y especies vegetales en cantidad. Conviene llegar con la debida anticipación para recorrer ese parque con luz natural y apreciar la colección de fotos y el libro de visitas que incluyen imágenes y agradecimientos de figuras descollantes del siglo XX. Porque, en efecto, el carácter afable, carismático y de buen componedor que tenía este político hizo que aquel predio se convirtiese cada verano en lugar de procesión obligado de ilustres visitantes de lo más diversos y hasta antagónicos.

Puede decirse, sin faltar a la verdad, que a lo largo de los años allí se dio cita la flor y nata del Río de la Plata. Y más también, como cuando Haedo propició a Punta del Este como sede de sucesivas reuniones de la OEA y llegaron hasta su concurrida quinta personajes del calibre de Ernesto "Che" Guevara.

Precisamente de todo ello trata "Las luciérnagas de la Azotea de Haedo", eficaz traslación al campo teatral del capítulo dedicado al dirigente uruguayo en "Al este de la historia" (Aguilar, Montevideo, 1998/2000), el atractivo y documentado libro en dos tomos que escribieron los periodistas Diego Fischer y la corresponsal de LA NACION en España, Silvia Pisani, sobre figuras que marcaron con su impronta estas playas.

Estrellas y bichos de luz

Ubicados los espectadores en sillas al aire libre, frente al atelier -donde Haedo consagró sus últimos años de vida a la pintura y en estos momentos se exhibe una muestra del artista plástico Adolfo Sayago-, si el clima acompaña con un buen cielo estrellado y a ello se suma la mágica presencia de "bichitos de luz" que atraviesan el parque (y a los que alude el título de la obra), todo estará más que dado para que, con una mínima apoyatura de luces y sonidos, Zuasti complete la sugestión con su entrañable y feliz composición de esa doméstica que adoraba a su patrón aun cuando nunca supiese exactamente para cuántos comensales debía cocinar su invariable menú compuesto de tallarines con tuco y pastelitos de membrillo.

"Aquí siempre sobran charlas y platos para lavar", evoca en su entrador monólogo, cargado de anécdotas verídicas y luminosas y dichas con gran donaire, sobre príncipes, guerrilleros, cantantes, rabinos, políticos y tantos más que, sin distinción de banderías, salieron de La Azotea mejor de lo que entraron.